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Comprender el «blast» para proteger mejor el cerebro
Investigación y desarrollo
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6 de marzo de 2026
Nuestro creciente esfuerzo en investigación para reducir las lesiones cerebrales traumáticas relacionadas con explosiones
El traumatismo craneoencefálico (TCE) sigue siendo una de las amenazas más complejas y menos comprendidas a las que se enfrentan hoy en día los agentes de las fuerzas del orden y el personal de defensa. Aunque décadas de investigación han mejorado nuestra comprensión de los impactos contusos y balísticos, la exposición a explosiones plantea un reto fundamentalmente diferente, marcado por ondas de presión supersónicas, reflexiones complejas en espacios confinados y mecanismos biológicos que aún se están investigando activamente. Conscientes tanto de la urgencia del problema como de las lagunas que aún persisten, estamos poniendo en marcha una iniciativa de investigación específica destinada a comprender mejor la exposición a las explosiones y, en última instancia, a reducir el riesgo de sufrir una LCT relacionada con las explosiones.
A diferencia de los impactos contundentes, la exposición a una onda de choque implica una onda de presión que se propaga rápidamente y atraviesa el cuerpo, interactuando con los tejidos de formas difíciles de medir y predecir. Los entornos cerrados —pasillos, huecos de escaleras, habitaciones y vehículos— pueden amplificar drásticamente estos efectos debido a los reflejos de la onda y a la acumulación de presión. Esto afecta directamente a los operadores, como los especialistas en irrumpir en edificios y los equipos tácticos, que deben tomar decisiones en fracciones de segundo sobre dónde situarse, cómo posicionarse y cómo reducir la exposición acumulada a lo largo del tiempo. Las directrices claras y aplicables, basadas en la física y la biología, siguen siendo escasas.
Modelización de explosiones para tomar decisiones más seguras
Uno de los primeros pasos de nuestra iniciativa consiste en aplicar modelos computacionales avanzados para predecir con mayor precisión las presiones de las explosiones en entornos realistas. Aportamos nuestra experiencia en simulación y modelización de explosiones para apoyar el desarrollo de herramientas capaces de estimar los niveles de presión en espacios cerrados tras una detonación. La visión a largo plazo de este tipo de capacidad es sencilla, pero potente: permitir a los usuarios comprender dónde pueden ser más altos los niveles de presión, dónde pueden reducirse y cómo pequeños cambios en la posición o el entorno pueden afectar de manera significativa a la exposición. Este trabajo se centra en validar las predicciones mediante simulaciones basadas en la física, un paso esencial hacia la creación de herramientas fiables de apoyo a la toma de decisiones para su uso en el mundo real. Aunque los detalles sobre programas y socios específicos se darán a conocer en su momento, este trabajo representa un importante hito inicial a la hora de traducir la compleja física de las explosiones en conocimientos prácticos.
Sentar las bases
Paralelamente, nuestro equipo ha iniciado una labor interna de modelización centrada en las explosiones para respaldar la investigación y la visualización en curso. Estas simulaciones nos permiten explorar cómo se propagan, se reflejan e interactúan las ondas de choque con el cuerpo humano, y constituyen la base para generar imágenes claras e intuitivas que permitan comunicar los riesgos y las estrategias de mitigación. Este trabajo interno ya está definiendo nuestra forma de abordar el traumatismo craneoencefálico relacionado con explosiones y en qué se diferencia de otros mecanismos de lesión. Y lo que es igual de importante, nos permite plantear mejores preguntas sobre los umbrales de exposición, la repetición y cómo podrían optimizarse los sistemas de protección en el futuro.
Un ecosistema de investigación colaborativa
Abordar el traumatismo craneoencefálico (TCE) causado por explosiones es una tarea demasiado compleja como para que una sola organización pueda resolverla por sí sola. Por eso, la colaboración es fundamental en nuestro enfoque. En el seno de la comunidad investigadora en general, nuestros colegas y socios están llevando a cabo iniciativas complementarias, como el desarrollo de sofisticados modelos cerebrales capaces de predecir la deformación a nivel tisular provocada por cargas externas, y plataformas experimentales diseñadas para reproducir entornos de explosión controlados en el laboratorio. Estos sistemas experimentales —que son, en esencia, tubos de choque a gran escala— permiten combinar ensayos físicos de alta fidelidad con modelos computacionales, creando un bucle de retroalimentación entre la simulación y el experimento. Este enfoque combinado —que utiliza tanto la modelización avanzada como la experimentación física— está ampliamente reconocido como esencial para abordar la complejidad biológica y mecánica de las lesiones por explosión. Estamos explorando activamente oportunidades para integrar estos métodos a medida que avanza nuestra investigación.
De cara al futuro
Esto es solo el principio. A medida que avancemos en nuestro trabajo, esperamos compartir más información sobre la ciencia de las explosiones, las herramientas que se están desarrollando y las colaboraciones que contribuyen al avance de este campo. Las próximas actualizaciones podrían incluir análisis técnicos más detallados, aspectos destacados de las pruebas experimentales y perfiles de los investigadores que impulsan este trabajo. En definitiva, nuestro objetivo es claro: ayudar a convertir la investigación de vanguardia en conocimientos y tecnologías que reduzcan de forma significativa el riesgo de lesión cerebral traumática para quienes trabajan en entornos expuestos a explosiones.











